
El enredo de las monjas de Sijena: de vender sin permiso los tesoros del monasterio a ofrecer las pinturas murales para pagar un crédito con el Incasòl
Con ellas, como suele decirse, empezó todo. ¿Qué hace una monja como tú en medio de un jaleo como este?, ...
Con ellas, como suele decirse, empezó todo. ¿Qué hace una monja como tú en medio de un jaleo como este?, que titularían Las Hijas de Felipe. A eso vamos. Porque el embarullado litigio de Sijena, disputa patrimonial con incontables derivadas políticas que lleva casi tres décadas eternizándose en los juzgados, es también la historia de unas discretas monjas sanjuanistas que han pasado de compartir banquillo de los acusados con Generalitat y Museu Nacional d'Art de Catalunya a convertirse en pieza clave en la devolución de las pinturas de la sala capitular; de apalabrar la cesión, custodia e incluso donación de los murales románicos a cambio de un supuesto acuerdo para la condonación de un préstamo con el Institut Català del Sòl a ceder al Gobierno de Aragón el derecho para recuperar procesalmente esas mismas pinturas.